Es probable que no sepas qué es el Síndrome del Impostor pero que sí lo hayas padecido alguna vez.
Llamarlo Síndrome del Impostor puede sonar un poco fuerte, aunque realmente es una situación que más de uno hemos vivido alguna vez, y seguramente en varias ocasiones.
Veréis como os suena en cuanto os lo explique…
Imaginad que habéis logrado un éxito, ya sea profesional, personal, etc. Lo más lógico es que os sintáis orgullosos de vosotros mismos y que difrutéis de ese momento que tanto os habéis merecido y tanto os ha costado conseguir.
Sin embargo esto no es así. No sois capaces de disfrutar de ese momento porque lo achacáis a un golpe de suerte, a la ayuda de vuestros compañero, no sé, a lo que sea menos a vuestros méritos propios.
¿Vais viendo por dónde voy?
El Síndrome del Impostor es esa vocecilla interior que no hace más que decirnos que no somos merecedores de nuestros éxitos. Pero, ¿realmente es eso cierto?
En este episodio hablo de cómo reconocer si estamos ante esta situación tan incómoda y os doy algunas herramientas para que no os quitéis nada de mérito y disfrutéis del momento de éxito, que no se tiene todos los días.
Ah! Y si te perdiste el episodio anterior de ¿Cómo encontrar el propósito de tu vida?, aquí te lo dejo.
Espero, como siempre, que este episodio te sirva de ayuda y que lo disfrutes tanto como lo he hecho yo contándotelo.
Recuerda que puedes seguirme en la página de Facebook PodcastDeLaAlmohada, y escucharme en Anchor, Spotify, Ivoox , Apple Podcast y ahora también en Google Podcast. Os agradeceré de todo corazón que compartáis tanto los episodios como el propio podcast en vuestras redes sociales para poder hacer más grande esta comunidad, ya que sin vosotros esto no podría ser posible.

Tan cierto lo que dices!
Me pasa siempre, y es que he logrado cumplir varios objetivos en mi vida a nivel profesional y personal.
De niña, siempre se me exigió mucho y crecí tratando de ser la mejor en todo y eso queda grabado en la mente .
Soy muy autoexigente conmigo, siempre busco la perfección en todo y la verdad es agotador, porque siempre encuentro que puede ser mejor .
Me cuesta muchísimo aceptar los cumplidos, porque siento que siempre estoy fallando.
Fue tanto que hasta me enfermé! Hace 10 años que me diagnosticaron una enfermedad que no tiene cura, y que produce discapacidad física y cognitiva.
Y todo en medio de un ascenso que había buscado muchísimo!!
Estaba en mi mejor momento profesional, y personal ( al menos eso pensaba ) muchos viajes, una casa grande y hermosa!! Una familia bonita). Pero caí enferma para toda la vida, dependiendo de un tratamiento en el hospital, para estar mejor.
Perdí el ascenso y me separé de mi pareja. (Se fue con otra chica)
Esto hizo que tuviera que reinventarme con mi nueva vida en todo sentido …y sabes? Logré nuevamente obtener un súper proyecto en mi trabajo, algo impensado para mi!! Aún lo mantengo!! Pero siempre siempre pienso que quizás es por darme la oportunidad de que no me sienta menos! O por ayudarme porque claramente no soy como antes … no lo se..
Mi enfermedad me llena de inseguridades, tengo discapacidad y vivo escondiéndola o disfrazándola para que nadie la vea.. y también me cansa mucho…
Ahora comencé con terapia… y me han dicho lo mismo que hablas en este capítulo…
Incluso realice el ejercicio que propones acá… pero me cuesta mucho ver que efectivamente lo he logrado por mis méritos.. y definitivamente así es…
Y es que todo lo que has dicho! Es tan cierto… me reconozco en cada palabra …
Felicidades por cada capítulo!! La mayoría los escucho en la mañana comienza mi día! Porque siempre da buena energía ! Solo tienes palabras positivas y eso siempre ayuda!!!
Abrazos por millones Alvaro!!
Hola Yessi, te podría decir que siento mucho lo de tu enfermedad pero prefiero hacer hincapié en todas las veces que te has levantado después de haber tocado fondo. Sólo eso ya es un triunfo en sí mismo. ¿Y quién lo ha conseguido? Tú solita.
Así que amiga, continúa con la terapia, que es la mejor opción junto con tu fuerza interior para que de verdad te des cuenta de todo lo que vales.
¡Un abrazo enorme!